
Lo mejor de la novela es el retrato de Louisiana, con su clima, sus órganos policiales y los conflictos de intereses entre ellos. Argumentalmente encontramos un tema clásico de la novela negra: el detective/policía que se ve envuelto una investigación sobre sus orígenes es decir quienes fueron sus padres y porque murierón. Tema en que James Ellroy sentó cátedra, con su autobiografía Mis rincones oscuros. La novela a nivel argumental ha sido una saturación para mí pues encuentro muchos puntos en común con El Huracán y con Biterroot a saber: un criminal que se relaciona con la familia del protagonista, unas fuerzas policiales algo turbias. Sus personajes son complejos, el amigo de Robicheux , Clete Purcell, merecería un post aparte y el villano, Johnny Remeta. esta vez no cae tan antipático como los anteriores, pero es algo ya visto en Biterrot.
La novela tiene muchas virtudes esta muy bien construida y sus personajes siguen gozando de una gran naturalidad, sus constantes giros argumentales quedan como un surfista que va de ola en ola cabalgándolas de forma elegante. Así que aunque esta algún peldaño debajo del El Huracán y no se ha leído nada de James Lee Burke es altamente recomendable.
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