lunes, 4 de febrero de 2013

La espada del destino de Andrzej Sapkowki

Segunda parte de la saga de Geralt de Rivia. Nuevamente vuelve a ser una recopilación de relatos, -seis- pero en los que se empieza a encontrar las bases para una historia más convencional, más larga, los dos últimos: La espada del destino y Algo más son una introducción al tercer libro de la saga. 

En La espada del destino encontramos todas las virtudes de El último deseo pero potenciados, un mundo mágico, lleno de magos, elfos, dríadas y estriges, pero parece que la fantasía pierde algo de fuerza para encaramarse a una narración más medievalista, en un mundo predestinado. Sapkowski llena este mundo con todo un folklore nuevamente inspirado en la tradición centro-europea pero completado con retazos de corte fantastico en su expresión más postmoderna, la fantasía se pervierte y a la vez se retroalimenta reescribiendo los clásicos. Todo ello le empiezan a dar a la saga del Rivio unos matices y una fuerza que parece que no dejará de crecer en los siguientes libros.  El futuro del Rivio parece terrorifico su mundo parece que llegará a su fin y parece que habra un conflicto bélico que no dejará indiferente a ninguna de las razas que habitan el mundo de Sapkowski. 

A nivel narrativo el libro, se complementa con relatos que van creciendo en complejidad y se intercalan sus hilos narrativos entre ellos, el pasado ya no es un ente extraño, ahora influye en el carácter de los personajes.   El que más me ha gustado ha sido Un pequeño sacrificio ya que en el se unen todas las virtudes del escritor polaco: Toques de lirismo, el entrever que su universo es mucho más grande de lo mostrado hasta ahora, unos personajes cargados de carisma, algo de humor, algo de tristeza y una narración lo más realista posible, cabe decir que este relato es una perversión del cuento de la sirenita.

Las expectativas que tenía con Andrzej Sapkowski se estan cumpliendo libro a libro, nos propone un juego absolutamente estimulante, donde vas pasando páginas para ver que nueva sorpresa nos depara.