miércoles, 24 de abril de 2019

Chavs: la demonización de la clase obrera de Owen Jones

  Chavs es el término despectivo con que las clases medias se refieren a la clase obrera. La palabra tiene un origen gitano y vendría de la misma raíz que la palabra española "chaval". Un chav, dentro de su estereotipo, sería: un joven garrulo, sin empleo, pendenciero, sin oficio, ni beneficio, de clase obrera, que vive de las subvenciones del estado; en caso de ser mujer, se le sumaría el "descalificativo" de promiscua y con tendencia a embarazarse antes de la mayoría de edad.

  Owen Jones hace un estudio pormenorizado de esa clase social,  sin idealizarla y ni tan siquiera reivindicar sus buenos tiempos. La clase obrera británica era la más fuerte de Europa hasta 1979, cuando la infame Margaret Thatcher ganó las elecciones y consiguió sumirla en la miseria. La clase obrera se basaba en los sindicatos. Unos sindicatos fuertes que tenían un verdadero poder de presión encarnado sobretodo en los mineros, hasta que Thatcher los derroto en la huelga minera de 1984. A partir de aquí aprobó leyes muy restrictivas hacia las organizaciones sindicales. Al derrotar a los mineros, que eran el sindicato más fuerte, el resto de gremios se vio arrastrado al derrotismo y a la capitulación. Para colmo el laborismo, que había surgido en los años '50 como partido de clase, se refundó en el nuevo laborismo proclamando que todo el mundo era clase media y velando por sus intereses. Thatcher se jactaba de haber reformado  su partido, los Tories,  pero también de haber reconvertido a los laboristas, que abrazaron parte de sus tesis neoliberales.

  Las políticas neoliberales hablan de meritocracia: si no asciendes socialmente es porque no has luchado lo suficiente o, valga la redundancia, no lo mereces. A la práctica, romper el techo de cristal de clase es arduo y complicado. Porque la clase obrera no tiene el bagaje cultural, ni sobretodo la independencia económica, suficiente para poder dedicarse a estudiar plenamente. Si luego se consiguen obtener los estudios suficientes habrá la barrera de clase. Las clases medias se promocionan mutuamente, entre ellas, convirtiéndose en un coto cerrado e impediendo el ascenso social.


  La meritocracia, pues, es una falacia. Es una forma de hacer sentir culpable al individuo por no ascender y desresponsabilizar al sistema. Por ejemplo, al hundirse las fábricas y la minería no se ofreció alternativa; les hundieron el sistema de vida. Un sistema en que se  tenía cierto prestigio social y poder político para influenciar en las políticas gubernamentales. Pero cuando se tuvo la oportunidad de rescatar las fábricas o las minas se las dejo caer, en vez de rescatarlas como a los bancos. Entonces la clase trabajadora pasó a ser paria y demonizada como analfabeta sin porvenir a causa de su vagancia. A esto contribuyó decisivamente la prensa, sacando ejemplos de los casos mas amarillistas. Esta demonización, por tanto, es una guerra de poder; apartar las opciones de izquierdas del poder político para que la clase dominante perpetúe su estatus.

  Los chavs, pues, son la caricatura extrema a la que nadie quiere parecerse, aunque el 50% de la población de la Gran Bretaña, por nivel económico, pertenece a ella. UK es una sociedad de camareros y dependientes de tiendas que son ahora la clase obrera. Pero propagandísticamente ha calado que no, que ahora son clase media, que no son Chavs. Una clase derrotada, una clase que no protesta, permite que los poderosos sean cada vez más ricos, que las desigualdades hayan crecido más desde 1979. La brecha salarial es cada vez más acentuada y por tanto el ascenso social cada vez más inexistente.

El laborismo a su vez solo defiende a las clases medias, a los yuppis de Londres y al neoliberalismo extremo. La clase obrera siente que nadie habla por ella,  por ello se ha producido el ascenso de nuevas opciones políticas como la ultraderecha que ha tomado el papel representativo del viejo laborismo. Porque habla del hombre común, de la gente de a pie, del viejo orgullo blanco y trabajador (sobre tácticas políticas fascistas aquí). En Gran Bretaña, no obstante, cuando han tenido poder, en pequeñas comunidades, sus mentiras han quedado patentes y difícilmente han repetido mandato.  La izquierda europea tendría que volver a sus bases y refundarse, pero eso ya es otro libro o esta entrevista de Nancy Fraser (clicar enlace).

  Chavs es un libro clarividente que se puede extrapolar a toda  Europa. Si cambiamos el  laborismo por el PSOE  obtenemos las misma ecuación y resultado. Al fin y al cabo, este libro es una clase magistral de como "la nueva economía" se está metiendo en nuestras vidas y  como ello contribuye a mantener en el poder a los de siempre, como nos hacen creer que todo cambia pero para que todo permanezca igual. Chavs es un canto al inconformismo y a detectar al enemigo. 

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